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La creatividad como herramienta de gestión y de supervivencia

Recientemente, tuvimos la oportunidad de conversar con Federico Filip, ingeniero industrial de la Universidad de Buenos Aires y máster en Innovación de la Universidad de Bolonia, Italia, quien pasó por la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), como todos los años, a dar el curso Gestión de la Creatividad en las Organizaciones de la Maestría en Gerencia y Administración (MBA).

Filip cuenta que demostró un interés por el MBA de FCEA, razón por la que se contactó con María Messina y, luego de presentar una propuesta, se terminó sumando al equipo docente de la maestría. Con más de 20 años de experiencia trabajando en innovación, Federico explica que lo que se busca es ayudar a personas y equipos a pensar de forma distinta, entrenando habilidades para que las ideas puedan ser concretadas en proyectos reales.

En un mundo de cambios constantes, se necesita encontrar maneras de responder rápida y efectivamente a las demandas del entorno, sin fatigarse. Según Filip, la creatividad pretende ser la habilidad que aporte flexibilidad adaptativa a las personas, pudiendo enfrentarse a los cambios de manera más eficiente y sana

En esta misma línea, la capacidad de ser adaptables es necesaria para transitar la incertidumbre, que inevitablemente surge en momentos de cambio. Filip enfatiza la importancia de ser como GPS, que rápidamente encuentran un camino nuevo si el original falla

Con respecto a la creatividad, Filip resalta que si bien nace con cada persona, es una habilidad y por ende puede ser trabajada para lograr mejores efectos. Lo que hace que las personas sean más o menos creativas depende de los inhibidores que se desarrollan en la infancia, en el aprendizaje y otras experiencias vividas. Cuanto más se expone una persona a procesos creativos, más propensa será a pensar de manera innovadora y original.

El miedo a equivocarse, a decir algo mal y quedar en ridículo son algunos de los inhibidores más comunes, según cuenta Federico. En general, la mirada ajena termina siendo un gran condicionante para el desarrollo de la creatividad.

Filip resalta la necesidad de romper esos inhibidores, tarea especialmente importante en carreras como las de la FCEA y afines que no incluyen usualmente propuestas de innovación en sus planes de estudio. Es importante que la formación técnica esté complementada por un elemento creativo para así poder generar soluciones originales. Filip cuenta de su propia experiencia estudiando ingeniería industrial, donde lo que se prioriza es gestionar lo que ya existía y no proponer nuevas soluciones.

En relación con las complejidades de la práctica de la creatividad, Filip resalta que además de tener inhibidores, el cerebro humano busca ahorrar energía repitiendo soluciones conocidas; esto genera que muchas veces actuemos en piloto automático. Para romper con estas costumbres y con los inhibidores, el curso realiza distintos ejercicios que pretenden sacar al cerebro de su zona de confort. Algunos de estos ejercicios consisten en romper rutinas o en seleccionar objetos cotidianos y modificarlos para que sean, por ejemplo, más económicos o más atractivos.

Filip resalta la importancia de crear un ambiente seguro en donde el error sea valorado y pueda verse como disparador de ideas. En este sentido, también es importante que quienes sean más introvertidas e introvertidos sientan que son también protagonistas y no sólo testigos de lo que está sucediendo. Esto es particularmente necesario si se entiende que el grupo puede tener una inteligencia colectiva; la interacción con personas de diferentes disciplinas permite que se intercambien combinaciones de información que una persona sola puede no tener, sea por la disciplina de la que viene o de las experiencias de vida que tenga. Federico resalta que esto es algo que debe construirse, generando ciertas dinámicas de clase.

Una vez que las y los participantes del curso entran en confianza y entienden que las actividades tienen un propósito, logran animarse y llegar a buenos resultados, más allá de que al principio la comodidad y el hábito hacen más difícil la participación. 

Federico explica que existen herramientas y metodologías, como Design Thinking o SCAMPER, que mejoran la toma de decisiones, la búsqueda de alternativas y evaluación de opciones; las mismas son de utilidad para llevar la creatividad a la práctica de la gestión.

Por último, con respecto a la Inteligencia Artificial, si bien entiende que puede funcionar como una aliada, Filip resalta la importancia de trabajar en la creatividad natural de las personas. Federico compara el cerebro a un cuerpo sedentario, que si no se utiliza se atrofia. Si no se estimula la creatividad, los desafíos cotidianos más básicos pueden resultar un inconveniente y en esos casos no tendremos una IA que nos pueda ayudar.

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